CIRCUNSTANCIAS
Papá, papá que ya no hace falta que me vengas a buscar a la salida para llevarme el maletín, ni que te traigas el banquito para que tu mano alcance mi cabeza poder revolverme el pelo como cuando era pequeño. Ya no puedo seguir ayudándote, que me han despedido, así que, ahora ya no podré darte ni si quiera ese diez por ciento de los ochocientos de mi beca.También me pide el abuelo que te diga que él se puede hacer cargo de darte el porcentaje que el gobierno ha subido este año las pensiones, pero que como eso es una miseria, no hace falta que le vayas a buscar al parque cada mañana para agradecérselo, como hiciste cuando te asignó veinte euros al acabársete el paro. Y mi hermana te recuerda que en cuanto nazca su hijo, dentro de tres meses, ya no podrá darte nada. Creo, papá, que dadas las circunstancias, lo mejor es que intentes convertirte en el amante de la vecina del quinto: sé de buena tinta que su nuevo marido pasa mucho tiempo fuera de casa, tiempo que tú podrías aprovechar –además de en lo que estás pensando- en ducharte, quitarte el hambre, y esas cosas. Y eso es todo. Ahora, venga, vete, que he dejado a ni novia guardándote la vez en la fila del comedor social.
Por desgracia, situaciones así tienen demasiado que ver con la realidad.



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